alimento funcional

¿CÓMO NOS ENGAÑAN CON LOS ALIMENTOS FUNCIONALES?

Si no cuidas tu cuerpo, ¿dónde tienes pensado vivir? – Jim Rohn

¿Cómo nos engañan con los alimentos funcionales?

En el artículo anterior traté sobre la inutilidad en la mayoría de los casos del consumo de suplementos/complementos.

En este me gustaría demostrar como el consumo de alimentos cuya función es similar a la de esos otros productos son consumidos más de lo que nos pensamos, incluso sin que lo sepamos.

Y como pueden ser, más si cabe, más inútiles que los anteriores.

¿Qué son los alimentos funcionales?

Los alimentos funcionales surgieron por primera vez en Japón en los años 80, según el “International Life Sciences Institute” son aquellos que le confieren al consumidor una determinada propiedad beneficiosa para la salud, independientemente de sus propiedades puramente nutritivas.

La idea era clara, modificar alimentos de consumo habitual para mejorar la salud de la población, se podía hacer de 5 maneras:

  • Eliminación de un componente perjudicial (sin lactosa o sin gluten).
  • Incrementar la concentración de un componente ya existente (leches enriquecidas en calcio).
  • Añadir un ingrediente que no se poseía previamente (como el Actimel)
  • Sustituir un ingrediente con efectos perjudiciales por otro (grasas por hidratos de carbono).
  • Alterando absorción de algún componente (mantequillas o yogures que impiden absorción de colesterol).

Pero de nuevo, ¿tan mala es nuestra alimentación para estar constantemente poniéndole parches? ¿tan difícil es comer bien?

Vale que la pirámide nutricional es nefasta, es errónea y transmite mal la información, pero aun así en la población española no se han detectado graves déficits nutricionales, solo en zinc, ácido fólico y vitamina D.

Basados en el nutricionismo

El nutricionismo nos expresa la idea de que el valor nutricional de la comida es la suma de todos sus nutrientes individuales.

Pero el todo es más que la suma de sus partes, este nutricionismo no tiene en cuenta las interacciones entre diferentes nutrientes que ocurren dentro de un alimento, ni el contexto de la dieta o del individuo.

Ya os puse el ejemplo en el artículo anterior sobre las vitaminas sintéticas y naturales, parecen iguales pero no lo son al no estar empaquetadas igual, lo mismo ocurre con una fruta y su zumo.

Hecha la ley, hecha la trampa

A partir de ahora hablaremos de Europa, porque sí el cachondeo ya empieza desde aquí, las normativas de etiquetado y publicidad de alimentos dista mucho de unos continentes a otros, incluso dentro del mismo continente entre distintos países.

Ante la impunidad y la libertad de la que disponían las empresas alimentarias para publicitar prácticamente lo que les viniera en gana la EFSA (European Food Safety Authority) lo reguló por medio de distintos reglamentos:

Este reglamento parecía que iba a solucionar todos los problemas, para que un producto pudiera alegar una health claim (alegación saludable) debía enviar una documentación muy exhaustiva.

Junto con el Reglamento CE 353/2008 la información científica que se debía adjuntar  tenía que ser de gran calidad y nivel.

Este filtro solo lo consiguieron sobrepasar 222 solicitudes de 44.000.

En este reglamento también podemos encontrar las cantidades necesarias en los alimentos para poder ser anunciados como:

  • Sin azúcares añadidos
  • Bajo contenido en…
  • Fuente de…
  • Light
  • Natural
  • …..

En este reglamento es donde se ha establecido una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos.

Y por aquí tenemos lo que completa el puzzle, las cantidades necesarias que debe contener el producto para poder alegar las declaraciones autorizadas por el reglamento anterior (el del 2012).

En el caso de las vitaminas y minerales un 15%, exceptuando en el caso de bebidas que no vienen en varias porciones que debe ser de un 7.5% mínimo.

Dejémonos de tanta ley y tanto lío, vamos a ver como nos afecta esto a los consumidores.

Comienza el show

Basándonos en todo lo anterior si sois una empresa alimentaria ya podéis hacer alimentos funcionales por doquier, ya sea porque vuestro producto ya contenga las cantidades necesarias para alegar dichas health claims:

https://scientiablog.com/2013/03/05/marketing-torticero-el-escandalo-de-las-ensaladas/

No te alarmes no tienen más que:

  • Florette Cardio: remolacha, al tener potasio puede indicar que contribuye al mantenimiento de la tensión arterial.
  • Florette inmuno: canónigos, al tener vitamina A y hierro pueden alegar que contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
  • Florette antiox: canónigos, al tener vitamina C pueden decir que contribuyen a la protección de las células frente al daño oxidativo.

Dentro de lo que cabe son componentes presentes de manera natural en el propio alimento, de momento parece que puede confundir al consumidor pero no es del todo malo.

¿Pero qué pasa si tu producto por desgracia no tiene esos nutrientes para alegar dichas alegaciones saludables?

¡No te preocupes! Puedes añadir la cantidad necesaria de un ingrediente para poder alegar la health claim y no pasa nada.

Varios trucos:

  • Añade lo mínimo indispensable, lo que sea por obtener un mayor beneficio.
  • Empaqueta dicho compuesto dentro de un conjunto de nutrientes que hagan el producto final palatable y algo adictivo (azúcar por ejemplo ;D), da igual que con ello consigas que el producto final sea una mierda desde el punto de vista de la salud.

Algunos ejemplos que seguro muchos os suenan e incluso los podéis tener pululando libremente por vuestra casa:

  • Actimel: Ayuda al normal funcionamiento del sistema inmunitario. ¿Por los L.casei? Nope, porque tiene el 15% necesario de vitamina B6 para poder alegar dicha health claim.
    • Actimel= 0,21mg de b6↔1 plátano= 0,66mg de vitamia B6.
    • ¿Y tus defensas han desayunado hoy? ¿No? Por qué no mejor un plátano, y si es de Canarias ni el Zika puede contigo.
  • Leche Puleva con Eficalcio: Ayuda al mantenimiento de los huesos. ¿Qué tiene ese mágico eficalcio? ¿Bbrujería? Nope no es brujería, es vitamina K.
    • Eficalcio= 11mcg Vit.K Te dejo otros alimentos para que tu decidas:

https://scientiablog.com/2014/04/29/puleva-y-la-ineficacia-de-su-eficalcio/

Alimentos enriquecidos

Luego están los enriquecidos: fuente de, ricos en, alto contenido en/de…

Donde tenemos desde huevos, hasta leches pasando por flanes.

De nuevo estos productos se valen de los reglamentos anteriores para publicitar sus bondades presentes de manera natural o sino se lo añadimos y listo, ya tenemos un producto de calidad pésima al que podemos decir que es rico en X componente beneficioso.

En algunos casos es casi como coger un folio añadirle vitaminas y publicitarlo como “rico en” o que “favorece el normal funcionamiento de”.

 ¿Cuál es el problema?

Veo varios problemas algunos bastante graves aquí:

  1. Muchos de estos alimentos son realmente nefastos en cuanto a nutrientes y son enriquecidos o complementados para hacerlos más “saludables” a la vista del consumidor (caso de los cereales de desayuno o de azúcar con algo de cacao como el nesquik o cola cao, l.caseis,…).
  2. En la mayoría de las ocasiones son una forma para nada recomendable de ingerir las cantidades necesarias de nutrientes, al estar empaquetados con otros nutrientes a altas dosis alcanzando así fácilmente los máximos recomendados (azúcar, aceites vegetales…). Además la cantidad que contienen del nutriente beneficioso es la mínima necesaria.
  3. El precio de estos productos suele ser muchísimo mayor que el mismo producto sin el añadido.
  4. No comemos nutrientes, comemos alimentos, los estudios no certifican que el consumo de Actimel ayuda al normal funcionamiento del sistema inmunitario, lo mismo ocurre con todos los otros alimentos.
  5. Los alimentos reales, saludables, sin modificación alguna se podrían hartar a alegaciones saludables, no necesitamos sustituir alimentos ni complementarnos, no existen déficits que paliar (recuerdo que hablo de forma general, no digo que en ciertas circunstancias no sea necesario complementar la dieta, sino que realizarlo de esta manera es una muy mala idea por todo lo extra que ingieres también).

https://scientiablog.com/2013/03/05/marketing-torticero-el-escandalo-de-las-ensaladas/

Un Actimel no es la mejor manera de que desayunen tus defensas.

Las leches enriquecidas no son la mejor manera de consumir omega-3, vitamina D o vitamina K.

Los bifidus no son la mejor manera de que tus barrigas estén felices.

Un Nesquik no complementa lo bueno de la leche.

Un Densia no es lo mejor para reducir la osteoporosis.

La elección es tuya, alimentos funcionales vs comida real.

Mi decisión está clara, mi única recomendación es que pienses en alimentos y no en nutrientes, y por dios ¡nunca te comas un folio enriquecido en omega-3!

Resumen y conclusión

  • Alimento funcional: aquellos que le confieren al consumidor una determinada propiedad beneficiosa para la salud.
  • Nutricionismo: expresa la idea de que el valor nutricional de la comida es la suma de todos sus nutrientes individuales.
  • La EFSA regula las alegaciones saludables de los productos alimentarios.
  • Las empresas añaden el compuesto saludable en la cantidad mínima necesaria dentro de un conjunto de nutrientes no recomendables.
  • Está demostrado que funcione el compuesto saludable no el alimento final en sí.
Conclusión: Aquí va mi idea sobre lo que pretende el marketing de los alimentos funcionales hoy día:

Sustituimos/eliminamos alimentos saludables autoprovocándonos un déficit, dejando así hueco a los que pensamos nos van a paliar dichas carencias, alimentos funcionales/enriquecidos, los cuáles tienen menos nutrientes que los primeros, son más caros, están empaquetados en un entorno con nutrientes cuanto menos recomendables y no está demostrado que funcionen como alimento.

La propia industria nos genera una necesidad inexistente hasta la aparición de sus productos, el momento en el cuál consumimos un l.casei en lugar de una pieza de fruta han ganado.

Sois libres de consumir y comprar lo que os venga en gana, pero mi objetivo es que si compráis un Densia o un Actimel no penséis que estáis tomando una decisión saludable o que esos productos os van a ayudar.

Los productos de toda la vida son mucho más ricos en esas vitaminas/minerales y están en un entorno más saludable, siendo el producto final recomendable.

Referencias

Tanto la idea de este artículo como toda la información que contiene no hubiese sido posible sin José Manuel López Nicolás, si queréis saber más del tema en su blog hay información de sobra:

https://scientiablog.com/

Información más organizada y con más explicaciones en su libro, donde habla de muchos más productos y cosméticos con los que nos engañan:

http://amzn.to/2inhozl

También es muy activo en twitter:

https://twitter.com/ScientiaJMLN

 

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